A veces la literalidad no nos deja ver el bosque

   Me pareció interesante dedicar esta publicación para echar luz a un tema controvertido. Las demandas y sus interpretaciones. ¿A qué aludo cuando digo “demanda”? A un pedido que me hace un “otro”. Puede ser en cualquier ámbito y referido a un espectro infinito de posibilidades. En nuestra vida cotidiana se despliega un vaivén incesante de solicitudes y repuestas a las mismas, muchas veces impregnado de un gran malentendido.
   ¿En qué consiste el mismo? Pongámonos en situación: alguien me pide determinada cosa y entonces yo intento conseguir puntualmente aquello que me pide. Lo consigo, y respondo con aquello que tengo. Si bien este pareciera el camino hacia el éxito… Déjenme decirles que solo lo es en apariencia, pues en la práctica las cosas funcionan de un modo harto diferente.   ¿Por qué?
   Muchas veces cuando la gente pide un objeto, en realidad está pidiendo la presencia del otro. Es decir, en vez de pedir un objeto, pide un signo, un signo de amor.  Por esta razón, aquellos que se guían por la literalidad del asunto están perdidos. Cada demanda engloba algo más que lo estrictamente dicho.
   Pensemos en la siguiente viñeta: un adolescente encerrado en su cuarto llama en voz alta a la madre. Ella le responde “Qué?” y el joven responde “Ehh nada, nada, ya está”.
   ¿Qué pidió el adolescente con aquel llamado? Siguiendo la literalidad del asunto podríamos responder “nada”. Sin embargo pidió algo clave: que una persona, para él de importancia extrema, se hiciera presente. Constató, nada más y nada menos que ese Otro, no solo está, sino que acude cuando es llamado.
   Vamos con un ejemplo más: es de madrugada. Un novio se despide de su pareja y le dice que por favor lo “mensajee” cuando llegue a su casa así él se queda tranquilo y puede irse a dormir en paz. Tiempo después la muchacha llega a su hogar y le envía un mensaje de texto que dice “Llegué”. El joven lee el texto. Disconforme y a su vez molesto con su contenido, se va a dormir.
   ¿Qué pasó aquí? ¿Acaso este muchacho no recibió precisamente aquello que solicitó? La respuesta es: No. Su demanda además de aquella precisa información, pedía una despedida cariñosa, un deseo de buenas noches o algún otro gesto cariñoso que se les ocurra.
   Siguiendo esta lógica los invito a que en la próxima ocasión que se les presente una demanda de otro, se pregunten si realmente nos está pidiendo un objeto / algo muy puntual, o por el contrario, hay algo más detrás.
   Lo mismo vale cuando nosotros hacemos un pedido a alguien. ¿Realmente necesitamos aquello que solicitamos? ¿O a caso estamos buscando un argumento para encontrarnos con aquella persona, o constatar que está presente cuando la necesitamos?

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares