Cuando decimos "Necesito..." ¿Hacemos verdaderamente alusión a “necesidades”?
Como mencioné en una publicación anterior, los seres humanos nos caracterizamos por dirigirnos a objetos estrictamente inútiles, y no precisamente a aquellos que facilitan nuestra conservación. Lacan afirma que, a diferencia del mundo animal, no buscamos objetos que satisfacen necesidades. Somos sujetos deseantes y si bien con harta frecuencia utilizamos la frase “Yo necesito”, para nosotros estrictamente hablando la necesidad es un mito.
Incluso aquellas que llamamos “necesidades básicas”, como podrían ser comer y beber, no lo son tanto pues están íntimamente ligadas al deseo ¿Ilustramos esto con algunas escenarios cotidianos?
Para comenzar podemos mencionar la siguiente situación bastante típica: una persona tiene apetito en la oficina, lo manifiesta y consulta si alguien tiene “algo para picar”. Uno de sus compañeros asiente y le ofrece unas galletitas dulces. El sujeto hambriento le agradece el gesto pero se abstiene de comerlas porque afirma que “tiene ganas de algo salado”. Si el hambre fuera meramente una necesidad… ¿No bastaría con digerir cualquier tipo de alimento para saciarlo?
A la hora de “salir a comer” también nos vemos impulsados fuertemente por el deseo. La necesidad pareciera quedar relegada al plano de una “excusa”, a partir de la cual se organiza todo un ritual: elegir un partenaire, un lugar que sea de nuestro agrado, un tipo de comida y demás. Incluso si asistimos a un restaurante con motivo de una primera cita es probable incluso que a causa de nervios se desvanezca el apetito.
Lo mismo ocurre cuando estamos sedientos. Llegamos a un kiosco y no pedimos una gaseosa al azar, sino aquella que deseamos. De no ser así, bastaría con la existencia de agua potable y no habría lugar para el desarrollo permanente de nuevos jugos, gaseosas, bebidas alcohólicas y combinaciones entre ellas.
El diseño de indumentaria es una evidencia más. Si bien es cierto que en invierno se podría pensar que es necesario abrigarnos… Eso no explicaría que haya “colecciones” “tendencias” ni el concepto de eso está “out” y aquello es “re in”.
¿Se imaginan cómo vería el mundo un sujeto que realmente fuera impulsado, al igual que los animales salvajes, a satisfacer necesidades?…
Como mínimo podría parecerle absurdo... Por qué no hasta ridículo.




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