La intrincada lógica del deseo humano
¿Vieron alguna vez canastos con ropa de liquidación? Usualmente tienen carteles que destacan “increíbles” ofertas que “cualquier ser humano no dudaría en aprovechar”. Sin embargo, pese a que un público numeroso estudia cuidadosamente las distintas prendas con la esperanza de encontrar alguna que le resulte atractiva, por lo general termina rindiéndose y saliendo del local. ¿A qué se debe esta manera de actuar?
Para comenzar debemos tener en cuenta que los artículos que se
encuentran en oferta son aquellos que no fueron deseados por los clientes que anteriormente visitaron aquella tienda. Esto no es un detalle menor pues, como dijo Hegel: "es humano desear lo que otros desean”. Incluso un objeto totalmente inútil puede ser deseado, en tanto que haya otros que tengan el mismo deseo hacia ese objeto.
encuentran en oferta son aquellos que no fueron deseados por los clientes que anteriormente visitaron aquella tienda. Esto no es un detalle menor pues, como dijo Hegel: "es humano desear lo que otros desean”. Incluso un objeto totalmente inútil puede ser deseado, en tanto que haya otros que tengan el mismo deseo hacia ese objeto. Ahora los invito a ir un pasito más allá. Lacan, influido por esta cuestión hegeliana, formula el siguiente aforismo: “el deseo es el deseo del otro”. En otras palabras: todos buscamos ser deseados por un otro. Para lograrlo, desplegamos distintos mecanismos. No es casual que las
mujeres pasemos un tiempo considerable frente el espejo, maquillándonos, probándonos peinados y decidiendo el vestuario que vamos a lucir. Lo mismo sucede con los hombres que eligen cuidadosamente una camisa que les sienta bien, se ponen bastante perfume, se acomodan el cabello y chequean su imagen final antes de partir.
mujeres pasemos un tiempo considerable frente el espejo, maquillándonos, probándonos peinados y decidiendo el vestuario que vamos a lucir. Lo mismo sucede con los hombres que eligen cuidadosamente una camisa que les sienta bien, se ponen bastante perfume, se acomodan el cabello y chequean su imagen final antes de partir. Retomando el ejemplo inicial podemos agregar que el hecho de que se haya hecho una importante rebaja en determinadas prendas es una clara evidencia de que las mismas no son un buen recurso para capturar el deseo ajeno, por ende… no son deseables para nosotros tampoco.
En cambio… ¿Qué pasa con esa remera que nos gustó y que al pedir otro talle nos dicen: “No me queda más, se vendió hasta la última”? Probablemente, al tener esa noticia se vuelva aun más atractiva… Porque acaba de dejar de ser una prenda más para convertirse en “LA prenda”, “LA gran capturadora de deseos” por jugar un poco con el concepto.
Los invito a tener esto en mente y a mirar con atención a su alrededor… Apuesto a que pronto descubrirán una infinidad de situaciones donde esta lógica se pone en juego!


Flor, esto se estudia mucho en Mkt. Excepto en las compras de primera necesidad, en todo lo demás la mayoría de las personas buscamos que eso que compramos nos dé esa sensación de completud que tanto deseamos. En base a eso elegimos (las marcas juegan un papel importantísimo y se suele estudiar la personalidad de las marcas y se intenta generar una propuesta única y diferenciadora que es lo que hace que alguien me elija a mí y no a otro, todo esto se apoya en esto que escribiste). Muy bueno!!
ResponderEliminarMe vino bárbaro tu comentario! Creo que este tema es muy interesante así que voy a desarrollar otra de sus aristas en mi próxima publicación. Gracias por tu participación!
ResponderEliminar