Padres... ¿moldes o modelos?
¿Alguna vez jugaron a “la mamá y el papá”, “a la maestra”, “a ser policía”? ¿Por qué los niños juegan a ser grandes?
Esa es una manera de prepararse para el mundo adulto. Hacen un “como si” fueran mayores y de esa forma se van familiarizando con esos roles para cuando ese momento llegue.
Tomar a alguien como modelo implica concebirlo como un ejemplo válido, que nos sirve de guía, pero sin perder de vista que el mismo es factible de ser modificado, retocado, alterado. Es decir, a partir del mismo tenemos la posibilidad de crear nuestra propia versión. Como un artista, que toma objetos y figuras de la realidad pero hace de ellas su obra de arte.
En cambio, la concepción de molde tiene un tinte de inflexibilidad, implicaría que seamos iguales, una copia fiel de la versión original. En este sentido los padres aparecen como: “el modelo a seguir” y el camino que ellos recorrieron aparece como el único posible. Por ejemplo, hay personas cuya profesión, ocupación, estilo de vida y tipo de pareja son equivalentes a las elecciones que hicieron sus padres.
Esa es una manera de prepararse para el mundo adulto. Hacen un “como si” fueran mayores y de esa forma se van familiarizando con esos roles para cuando ese momento llegue.
A medida que crecemos vamos tomando a nuestros padres como modelos a seguir, es decir, nos identificamos con ellos. La identificación aspira a configurar el yo propio a semejanza del otro: “cuando sea grande quiero ser doctor como mi papá”.
Sin embargo, llegada la adolescencia, es importante que uno no confunda modelos con moldes.
Tomar a alguien como modelo implica concebirlo como un ejemplo válido, que nos sirve de guía, pero sin perder de vista que el mismo es factible de ser modificado, retocado, alterado. Es decir, a partir del mismo tenemos la posibilidad de crear nuestra propia versión. Como un artista, que toma objetos y figuras de la realidad pero hace de ellas su obra de arte.
En cambio, la concepción de molde tiene un tinte de inflexibilidad, implicaría que seamos iguales, una copia fiel de la versión original. En este sentido los padres aparecen como: “el modelo a seguir” y el camino que ellos recorrieron aparece como el único posible. Por ejemplo, hay personas cuya profesión, ocupación, estilo de vida y tipo de pareja son equivalentes a las elecciones que hicieron sus padres. A mi entender, la diferencia entre los dos términos propuestos determina si aquello que tomamos de nuestros progenitores nos enriquece, o por el contrario, nos limita.
Creo que vale la pena que cada uno de nosotros se pregunte nada más y nada menos: quién quiere ser y qué quiere lograr. Lo más rico que tiene la vida es que no tenemos un camino definido de antemano sino que, como dice Serrat, el mismo se hace al andar.
Por esta razón es interesante que cada uno busque el suyo y pueda discriminar qué cosas tomar de sus progenitores, porque son coherentes con sus propios deseos e intereses, y qué no.
Llegamos a este mundo sin tener una hoja de ruta. Entre la maleza día a día nos abrimos nuestro paso.
Esto puede generarnos miedo, por momentos desorientación... Sin embargo es esta libertad la que hace de la vida una experiencia inigualable.



Me encanta este blog. O sea, tiene artículos breves pero super contundentes, me sirven mucho!
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